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Transferencia internacional de datos.

14/07/2016 06:10 PM Comentario(s) Por Foresenics

privacy Es el turno del llamado «Privacy Shield» («Escudo de privacidad»), nuevo tratado alcanzado por la Unión Europea y EE.UU. en materia de transferencias trasatlánticas de datos e información personal de los ciudadanos. Se trata de un marco legal con el que se pretende dotar de garantías a los usuarios en el uso de herramientas y servicios de internet. Con él se sustituye al «Safe Harbor» («Puerto seguro»), que quedó invalidado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea el pasado año. El acuerdo viene a rellenar un vacío legal existente y, a su vez, establecer una equiparación de las diferentes legislaciones adoptadas al uno y otro lado del Atlántico. La comisaria de Justicia, Vera Jourová, y la secretaria de Comercio estadounidense, Penny Pritzker, se han mostrado convencidas de que el nuevo acuerdo de transferencia de datos personales por motivos comerciales no será impugnado en los tribunales. Los expertos reconocen que se trata de un paso importante en el sentido que establece un nuevo marco legal, aunque critican algunos de los aspectos del acuerdo. De «patada hacia delante» y «parche rápido» lo califica Sergio Carrasco, abogado especializado en derecho tecnológico en Fase Consulting, que asegura a este diario que en la práctica no se producirán grandes cambios respecto al anterior modelo, el anulado «Safe Harbor». A su juicio, la repercusión más evidente que tiene el nuevo tratado es que «garantiza que los datos que se transfieran gozarán de un nivel de protección equiparable al nivel europeo sobre el papel, y vuelve a abrir las puertas a las transferencias internacionales de empresas hacia Estados Unidos». Sin embargo, «el problema es de base, de la propia legislación que está en EEUU.», más laxa y menos restrictiva que el modelo europeo. «La vigilancia masiva e indiscriminada queda un poco más limitada, pero esta recolección masiva de datos se intentarán focalizar lo masivo posible y se ajustará a casos justificados, aunque se seguirá haciendo», explica. Ahondando en los aspectos críticos, Carrasco asegura que «el problema de base, que supuso la anulación del Safe Harbor, están ahí», por lo que lo tilda de «patada hacia delante» porque en la práctica un gran número de empresas europeas dependen de estas transferencias de datos transatlánticas».  
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