La gente grande decía que decir No era la mejor herramienta de anticoncepción. Como diría la sabia Lady Violet, de Downton Abbey, el mundo a cambiado, pero no para nosotros.
Acto primero, Sta. (o Sr.) se toma unas fotos sexies. Acto segundo, las envía a su nuevo amor de toda la vida. Acto tercero, el candidato (a) las reparte al viento - por Internet. El acto tercero es algo anticlimático: llantos, reclamos de pudor públicamente expuestos, deshonra que, a juzgar por los llantos, parece universal.
Los abogados se encargarán de arreglar el entuerto. Al menos, así lo proclama la desventurada víctima ( a cuanto reportero se le cruce, si es famoso/a). Lo harán? Lo que sí puede hacerse y es más fácil y económico, es no subir nada a la web de lo que se va a arrepentir dentro de los cinco minutos siguientes- o cinco años.
Violar la privacidad es incorrecto. Y qué es exponerla a un riesgo altísimo?
Esta es la regla de oro. Las demás solamente ayudan:
- No intercambies fotografías íntimas. Tampoco con extraños, aunque te insistan a hacerlo. Si no, es posible que esas imágenes se compartan en numerosas ocasiones, aunque solo sea porque el receptor quiera presumir.
- No envíes contenidos privados para atraer la atención de otra persona. También es probable que comparta esas imágenes o vídeos solo por diversión.
- No bromees con este tipo de imágenes o vídeos.
- No publiques fotos íntimas en las redes sociales. Siempre habrá alguien que las pueda usar en tu contra. Además, es necesario tener en cuenta la privacidad de los perfiles.
