Errores capitales. Que se comprueban con correos electrónicos.Hillary Clinton es una mujer de una inteligencia formidable. Sin embargo, su posición se tambalea por un escándalo: usó una cuenta de correo particular para escribir y recibir correspondencia laboral cuando era Secretaria de Estado. Y tuvo que cederlos para su análisis: transmitió data sensible del Gobierno. Ahora enfrenta el mailgate.El Presidente de Nicaragua Pérez Molina fue destituido de su cargo, y enviado a la prisión cuando su correos electrónicos dieron pauta de la comisión de los mismos delitos que también mantienen tras las rejas a la su ex vicepresidenta, Roxana Baldetti. En Argentina, un futuro asesino envió correos electrónicos anunciando su crimen y solicitando asesoramiento legal por si acaso.Tres casos que nada tienen que ver en sí mismos. Tres personas absolutamente distintas, con sólo algo en común: sus problemas se agudizaron después del análisis de su correo electrónico. Es el final de la inocencia , cuando esto es desmentida por una prueba digital preservada.