
Por fin. Tras una larga sucesión de "rumores" fallidos sobre la liberación de Pokémon Go en América Latina, el juego que ha capturado la imaginación del mundo entero llegó oficialmente a la región.
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Jugadores desde Argentina hasta México, que lo habían intentado todo parasubirse al tren de la fiebre Pokémon con éxito relativo -
apps falsas, atajos hacia tiendas de otros países-, están dando rienda suelta desde este miércoles al "entrenador" que llevan por dentro. De acuerdo con la página MmoServerStatus, que monitorea la actividad de los servidores ligados a los juegos más populares, Brasil se convirtió en el primer país en obtener acceso a la aplicación oficial, seguido de Argentina, Chile, México y Venezuela. Y aficionados en Bolivia, Perú y Colombia reportaron el funcionamiento del juego en sus respectivos países. Pero mientras los fanáticos celebran, las autoridades también toman nota de la novedad. Policías de varias naciones latinoamericanas emitieron recomendaciones para evitar percances debido a dos tipos de factor: 1) la distracción típica del jugador embebido en la búsqueda de Pikachu y sus amigos 2) los riesgos a los que se expone el jugador frente al hampa. Como es vox pópuli a estas alturas, para jugar Pokémon Go se combinan dos elementos: el uso de un teléfono inteligente -mientras más avanzado, mejor- y salir a la calle. Con el (posiblemente costoso) dispositivo en la mano, a la vista. En las primeras de cambio, se informó de un caso en Estados Unidos en que un grupo de delincuentes atrajo a sus víctimas usando Pokémon Go, con el objeto de robarlas. Pero diez de los 20 países en que se registraron más robos por cada 100.000 habitantes en 2010 son latinoamericanos, según estadísticas de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC. En términos de las implicaciones para la seguridad personal, claramente no es lo mismo jugar en Estocolmo, capital de Suecia, que en Caracas, Venezuela. O Buenos Aires.