
¿Llevas un espía en el bolsillo? Me temo que sí.
Cell Tracker o Rastreador Móvil, en su traducción al castellano, tiene más de un millón de descargas y un cuatro sobre cinco de nota media en Google Play. La primera descripción sobre esta aplicación es sobria: "Use Rastreador Móvil para realizar un seguimiento de la ubicación de su celular. Seguimiento de todos los lugares que ha visitado en los últimos días con su teléfono Android". Esta app dice servir para saber dónde has estado en los últimos tres días en el caso de que hayas estado de gira, para seguir el movimiento de los empleados de su empresa y para "comprobar dónde están sus seres queridos, qué han visitado estos días o en las últimas horas".
La verdadera utilidad de la aplicación se refleja en los comentarios de los usuarios interesados: ¿Cómo puedo vigilar los movimientos de otra persona?, ¿puedo saber dónde están mis amigos?, ¿y mi novia? o ¿basta con poner el número de teléfono de alguien para acceder a su ubicación? ¿Llega hasta ahí esta aplicación? ¿Y la tecnología?
En el caso de Cell Tracker, y de la práctica totalidad de las aplicaciones descargadas para móvil, no se puede controlar el dispositivo de otro usuario de manera remota. "Es necesario tener acceso físico para aceptar los permisos", explica Jaime Blasco, especialista en seguridad informática y director de los laboratorios de seguridad AlienVault. Entonces, ¿por qué se han multiplicado los casos de espionaje gracias la proliferación de estas aplicaciones de rastreo? "Porque para instalar estas aplicaciones y empezar a controlar, basta con tener el móvil de la otra persona a mano y poder desbloquearlo", responde Blasco.
Esa es la razón por la que las parejas son quienes más utilizan este tipo de aplicaciones: tienen más acceso al dispositivo de la otra persona y, por tanto, más facilidad para instalarlas. La solución para estos casos se encuentra en preservar determinados aspectos de tu privacidad, como el código de desbloqueo del teléfono. "Otra opción es utilizar, en vez de una contraseña, el Touch ID, la huella digital, para desbloquear el teléfono", cuenta el experto en seguridad.
Otra de las amenazas añadidas de estas aplicaciones es que la mayor parte no deja rastro en el teléfono, es decir, no hay ningún icono que demuestre su instalación. Las aplicaciones de rastreo tampoco envían copias de los datos obtenidos al teléfono controlado, solo al número que se ha elegido para controlar. De esta manera, una aplicación espía podría estar operando en un móvil sin que el dueño lo supiera.
