
El hombre que creó las recomendaciones culpables de que las contraseñas sean tan difíciles de recordar se arrepintió. Bill Burr, el experto que hace 15 años escribió una guía sobre las buenas prácticas en el uso de contraseñas para el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de los Estados Unidos, dijo que se equivocó en casi todo. El documento que presentó ante el organismo incluía sugerencias como la de cambiar la contraseña cada tres meses y el uso de caracteres de distintos tipos (mayúsculas, minúsculas, números y especiales). Ahora, el especialista explica que estos lineamientos no funcionan y las personas igual eligen malas contraseñas, que debido a las condiciones impuestas son más difíciles de recordar.
En una entrevista con el Wall Street Journal, Burr dijo que se arrepiente de gran parte de lo que hizo y que las reglas vuelven loca a la gente que continúa estableciendo contraseñas inseguras.
Ya existen claros reemplazos para las contraseñas y están empezando a llegar a todos los usuarios. La tecnología biométrica como los lectores de huellas digitales están siendo incorporados en dispositivos de consumo masivo como el iPhone y los nuevos celulares Samsung. Aún así, parece que las contraseñas continuarán siendo parte del ecosistema digital por un tiempo más, hasta que las nuevas tecnologías estén disponibles de forma masiva.
