La privacidad en retirada.
14/09/2016 02:35 PM Por Foresenics
Cuáles son las principales amenazas para la privacidad? Muchas, algunas son las que siguen: - En primer lugar, las redes sociales donde intervienen voluntariamente millones de personas a diario, son en esencia contradictorias a la privacidad. Si uno usa el verbo “compartir”, poco es lo que queda para “preservar”. ¿Acaso no decimos “me metí en Internet”? Si cuento mi vida a los alaridos en un bus rebosante de pasajeros, ¿tengo derecho a que sólo oiga la persona de al lado?
- Y también están los omnipresentes blogs. Los usuarios comparten novedades, humor, emociones, platos de comida, escenas de sexo explícito, odios raciales, prejuicios. Lo bueno, lo malo y lo que uno no sabría clasificar. Cada información que se comparte en ellos son bytes de datos que se clasifican y se venden.
- Las navegaciones en Internet registran y almacenan nuestra actividad, nuestros gastos, interés en un producto, la información de nuestra tarjeta de crédito, nuestra dirección para envíos, nuestra identidad en línea y nuestras contraseñas. Aún cuando en general los usuarios son vagamente conscientes que los proveedores más importantes de Internet comercializan estos datos, la doctrina señala situaciones menos conocidas pero igualmente graves, en las que la privacidad se ve comprometida:
- Páginas web como Trulia.com, Zillow.com, que debemos convenir en que no son universalmente conocidas, proveen a cualquier persona que tenga conexión a Internet data personal de los navegantes en la red. Y Google Street View, que toma fotografías panorámicas de viviendas privadas y barrios, le brinda a extraños una vista pasmosamente cercana de la vida privada de los demás.
- De modo que los “corredores de datos”, es decir las usinas que rastrean, empaquetan y venden a agencias de comercialización todo lo que usted hace en línea, inclusive recolectan la información atinente al uso de tarjetas de crédito. El secreto financiero parece no ser muy oscuro. La misma doctrina señala que existen “corredores de datos” bastante desconocidas, como Acxiom, Corelogic, Intelius, Datalogic, etc.
- Todos usamos los correos electrónicos. ¿Son privados? ¿los podemos asemejar a la carta escrita y cerrada con un sobre de una década atrás? No siempre. El correo personal parece privado, porque el usuario cree que es el único que tiene acceso al correo. En realidad, hasta hace unos pocos años, también tenía siempre acceso el ISP del usuario que envía uno y el ISP del remitente. Y cualquier proveedor de red troncal que casualmente enrutara un mensaje no encriptado desde el remitente a quien lo recibió.
Justo es reconocer, sin embargo, que esta situación ya no es la misma ahora, cuando la mayor parte (casi un 80%) de la correspondencia electrónica es encriptada. Sin embargo, como han fallado numerosos tribunales en los Estados Unidos, el procesamiento automático del correo electrónico está tan ampliamente aceptado, que el hecho de enviar un correo electrónico constituye el consentimiento tácito del procesamiento automático como una cuestión de derecho. Sin mencionar las limitaciones a la privacidad que reconoce el correo corporativo. Si el empleado lee su correo personal desde el trabajo, su empleador podrá leerlo, asistido incluso por la Ley. Sobre todo porque el empleado seguramente ha firmado un permiso de acceso a su correo.