
Muy discutible como sin duda alguna lo es, el plan del gobierno para acceder a la base de datos de la Anses no es -ni remotamente- la fuente más preocupante de la falta de privacidad de los argentinos. Sólo la más controversial, pública y probablemente controlable.
Los “especialistas” que se escuchan no parecen tener en cuenta que:
- Las navegaciones en Internet registran y almacenan nuestra actividad, nuestros gastos, interés en un producto, la información de nuestra tarjeta de crédito, nuestra dirección para envíos, nuestra identidad en línea y nuestras contraseñas.
- De modo que los “corredores de datos”, es decir las usinas que rastrean, empaquetan y venden a agencias de comercialización todo lo que usted hace en línea, inclusive recolectan la información atinente al uso de tarjetas de crédito.
- Con respecto a la publicidad dirigida basada en el contenido del mensaje de correo electrónico que se ha vuelto una importante característica y fuente de ingresos para la compañía, Google indicó que había divulgado su intención desde el principio...
- Entre las situaciones en que los datos del usuario (es decir de quien navega) se comparten, algunas páginas venden esa información a data miners y publicistas de datos. Y ganan muchísimo dinero, no es casual que, conección mediante, la navegación sea gratuita. La información que se puede legalmente vender luego del consentimiento del usuario/navegante incluye:
- hábitos de compra y venta
- historial de compras
- pasatiempos e intereses, orientación sexual.
Y en todos estos casos podemos hablar honradamente de “sesión voluntaria” de datos? Con Políticas de Privacidad de las redes sociales, buscadores y proveedores de internet que son imposibles de entender y cambian cada cinco minutos?
La falta de privacidad existe independientemente de los intereses electoralistas.Y a nadie parece importarle.
