
Argentina está siendo azotada por ola de inseguridad que afecta (entre mil otros blancos) a los cajeros automáticos de los bancos.En la primera etapa los estafadores colocan dispositivos en los cajeros para copiar la información del plástico. Sobre la ranura donde se inserta la tarjeta se superpone un aparato (skimmer), que lee la información de la banda magnética. Además, se instala una pequeña cámara que tiene como finalidad captar el momento en que la persona que ingresa para extraer dinero digita en el teclado su PIN. En cuestión de segundos estos dos elementos quedan instalados y cada vez son más "imperceptibles",
El segundo paso implica que esta información se envíe vía web a otro de los eslabones de la cadena, ubicado generalmente en el exterior. A cualquier tarjeta con una banda magnética –la que se utiliza en algunos lugares para andar en el transporte público o la de un supermercado, por ejemplo– se le borra su información original y se le graban los datos de una nueva banda magnética y el PIN, robados en la etapa anterior. Por último, alguien se dirige a un cajero con este "nuevo" plástico para extraer dinero, y así se cierra el círculo de la estafa.
Así de fácil y así de letal.
Cómo prevenirlo? La mejor defensa es la que debe implementar el banco. Es el único responsable y quien debe reponer el dinero a sus clientes rápidamente y sin causar más perjuicios. Resulta grotesco que sean las víctimas a quienes se les encarga velar por una seguridad que no pueden humanamente custodiar.
