
Un estuche de neoprene gris con ribetes verde flúo desarrollado por Graham Dugoni —CEO y fundador de Yondr— es la principal herramienta utilizada hoy día para tratar a los "adictos 2.0".
Al ingresar a una zona libre de smartphones, se debe colocar el teléfono en la bolsa en cuestión y luego asegurarla con una traba similar a las alarmas utilizadas en las tiendas de ropa. Una vez terminado el evento, se procede a desbloquear la traba para poder retomar el control del dispositivo.
A diferencia de un guardarropas tradicional, donde uno debe dejar en manos de terceros la prenda, mochila o cartera en cuestión, los propietarios del teléfono nunca dejan de tener consigo sus aparatos, simplemente se les limita el acceso a este.
Lo que para muchos podría parecer una medida extrema cuasi totalitaria resulta indispensable en escuelas y teatros, donde, a pesar de las normas que prohíben el uso de celulares, alumnos y espectadores suelen ignorar por completo los lineamientos, despertando la ira de maestros y actores.
Yondr permite que cualquiera pueda rentar sus estuches y dispositivos para desbloquearlos con un costo promedio de dos dólares por unidad y puede ser utilizado tanto en el hogar de una familia tipo como en un estadio con capacidad para veinte mil personas.
El auge de los "ex conectados", aquellos que han decidido librarse de la adicción a los teléfonos y redes sociales, probablemente se consolide como una tendencia a seguir en el mediano plazo, con cada vez más personas buscando volver a las raíces y poner el foco en las relaciones reales y humanas y no en las generadas online mediante comentarios, emojis y likes.