Foresenics - Informática forense
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Cuando un abogado se va: qué puede llevar en su maletín?

07/07/2016 06:30 PM Comentario(s) Por Foresenics

JARDINERO

En su artículo, The Departing Lawyer, Anthony E. Davis, partner at Hinshaw & Culbertson, analiza una de las más interesantes –y discutibles- situaciones que se presentan a diario en los estudios: cuándo un abogado  cambia de trabajo, que data puede llevarse? Cuál es el límite de la información digital que puede transportar al nuevo estudio?  Cuando un abogado  cambia de firma, generalmente trata de llevarse los files de los clientes e información desarrollada cuando trabajaban en su anterior puesto: contactos, calendarios, files cronológicos de negociaciones, modelos y precedentes jurisprudenciales desarrollados durante su gestión. La posibilidad de digitalizar ha exacerbado el problema. Unos cuantos pen contienen más información que un camión cargado de modelos.

En el libro "Client Files and Digital Law Practices: Rethinking Old Concepts in an Era of Lawyer Mobility," 43 Suffolk U. L. Rev. 897, sus autores, Professor Robert W. Hillman and Allison D. Rhodes  parten de la base de determinar  quién es el  propietario de la data que el abogado maneja en un estudio, antes de llevarlo a otro. Creen  que es el cliente. Si un cliente es libre para designar a su abogado, es cierto que también tiene el derecho de brindarle la información necesaria para su defensa.

No tan claro es el caso de material que no está directamente en propiedad del cliente. Es la situación del trabajo realizado por el abogado en nombre y representación de su cliente. Los autores mencionados creen que sigue siendo del cliente, aunque admiten que este aserto no es indiscutible.

Qué ocurre con los modelos creados por el abogado pero en poder del abogado y de su firma? Muchas veces los estudios se protegen estableciendo que toda la información y obra de este tipo es de la firma pero eso parece un tanto extremo y es la base de infinidad de reclamos.

El artículo da soluciones prácticas: Si el abogado es libre de cambiar de trabajo, y lo puede comunicarse con sus antiguos clientes, después de haberes anunciado su partida podría válidamente conservar su dirección de contacto, en forma  digital. En este caso  las clausulas de confidencialidad que se hace firmar a los abogados al iniciar su gestión en el estudio no serían tan convincentes…

Claro que esta claridad se empaña si la información que el abogado quiere llevarse está en el software cuyo licenciatario es el estudio. Aún sin documentos de confidencialidad firmados, la propiedad del software y de todos sus archivos adjuntos parece del estudio. Por parte del nuevo estudio, el artículo menciona que muchos estudios “nuevos” están adoptando  protocolos para chequear el  formato y contenidos de la información que el abogado quiere importar, de modo de limitar la responsabilidad de la firma en caso de litigio.

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