Un tribunal federal de Estados Unido ordenó a Apple ayudar al FBI a "hackear" el iPhone que utilizaba Syed Rizwan Farook, quien junto a su esposa Tashfeen Malik, mató a 14 personas en San Bernardino, California. La jueza quiere así descubrir si hay complices de la pareja y averiguar posibles vínculos con el autodenominado Estado Islámico y otros grupos islamistas radicales. Sin embargo, Apple se ha resistido a hacer lo que ahora le ordena la justicia: para Apple, lo que realmente está pidiendo es construir una "puerta trasera" para acceder a cualquier iPhone. Y así pondría en riesgo la confidencialidad de la información manejada por todos los usuarios. Es más, si este software para efectuar el hackeo cayera "en manos equivocadas" permitiría desbloquear todos los iPhone. Esta lógica que se funda en la privacidad es impecable. En serio? Nos preocupa que la justicia intervenga en este caso, pero no nos importa demasiado si los proveedores de Internet, o las redes sociales, pueden monitorear lo que hacemos hasta en la cocina de nuestra casa. El GPS y el teléfono celular nos geolocalizan, Street View capta contenidos en nuestros wifi, pero eso no es tan serio. Verdad?
Compartimos sin tomar muchas precauciones hasta la fotito del plato de comida o de la novia de los últimos 15 minutos en Instagram.
